Wang Chuqin levantó el trofeo del Singapur Smash hace seis meses, y Wen Ruibo el del Contender de Taiyuán hace cinco, por lo que parecía que la temporada 2026 masculina podía seguir el guion habitual tras las victorias de enero de Zhou Qihao y el propio Ruibo, con China en las primeras posiciones, y el resto de países aprovechando algún resquicio, muy de vez en cuando.
Pero desde entonces el panorama ha cambiado de un modo que merece ser destacado. El circuito ha encadenado una sucesión de torneos en los que el título individual masculino ha escapado a los jugadores chinos, hasta configurar una de las rachas más llamativas de los últimos años.
No es que China haya dejado de dominar, pues sus jugadores llegan a algunas finales, pero no las ganan, apareciendo rachas de palistas inesperados como el coreano Lim Jonghoon, que se hizo con el importante evento de Croacia, las de los japoneses Shunsuke Togami (Star Contender de Eslovenia), Sora Matsushima (USA Smash) y Tomokazu Harimoto (Champions de Japón), la del brasileño Hugo Calderano (Star Contender de Brasil), la del francés Félix Lebrun (Europe Smash)...
Durante años, para ganar un gran torneo había que hacer frente a una auténtica barrera china. No bastaba con eliminar a un favorito, había que superar a varios. La profundidad del equipo dominante permitía que, cuando un jugador caía, apareciera otro de inmediato. La consecuencia era una enorme frecuencia de finales entre compatriotas.
Ahora los chinos siguen estando ahí, pero empiezan a perder finales y semifinales, ceden torneos en los que llegan como favoritos, o incluso se quedan en cuartos, a pesar de los esfuerzos de sus entrenadores (como por ejemplo Wang Hao, a quien podemos ver en la foto de sus tiempos de jugador).
El caso de Sora Matsushima es muy significativo, ya que ha pasado de gran promesa a convertirse en un palista que se puede poner a 12 puntos del número uno mundial, siempre que se haga con el Champions de Macao, que se está disputando estos días. Además, su victoria en Estados Unidos se produjo en una edición muy exigente, confirmando que la nueva generación japonesa está preparada para disputar el territorio que durante años parecía reservado a China.
Hace no demasiado, cuando un torneo de las WTT Series alcanzaba los cuartos de final, la pregunta era cuántos chinos habría en el cuadro y cuál de ellos acabaría levantando el trofeo. En 2026, la pregunta ya no existe y esa es, muy probablemente, una gran noticia para el tenis de mesa internacional.









