Movimiento sorprendente en el panorama internacional con la nacionalización del chino Fang Bo como kazajo, en una apuesta clara del país asiático por dar un salto competitivo, tanto en el circuito WTT, ya de manera inminente, como a nivel de selecciones dentro de unos años.
La decisión, según ha explicado el propio subcampeón mundial individual de 2015, llegó casi por casualidad tras una conversación en principio anecdótica. A pesar de tener ya consolidado un negocio de tenis de mesa, priorizó volver a competir, asumiendo el reto incluso por encima del aspecto económico. Consciente de la dificultad tras cinco años fuera, afronta el regreso como un proyecto a 2-3 años, con los objetivos de recuperar nivel, sumar puntos y competir en torneos WTT. Incluso admite que podría encadenar varias derrotas al inicio, pero asegura estar preparado mentalmente para ello. Sobre las críticas por representar a Kazajistán, rechaza cualquier idea de “oponerse” a China y afirma que su enfoque está en competir y mejorar, no en compararse con los actuales jugadores chinos.
Fang Bo, que colaborará estrechamente con el principal referente local, Kirill Gerassimenko, también puede llegar a integrar el combinado nacional kazajo en un futuro, lo que les supondría un gran impulso en las competiciones internacionales por equipos. Nacido en 1992, el mismo año que el alemán Patrick Franziska (número 17 del mundo actual), es más joven que el también germano Dimitrij Ovtcharov (24, con 37 años), el egipcio Omar Assar (32), el sueco Kristian Karlsson (33), o el checo Lubomir Jancarik, que con 38 años cierra el top-40 en su última posición, por lo que Bo no se hace ilusiones pero cree que puede volver a estar arriba en breve.









