Movimiento sorprendente en el panorama internacional con el regreso del chino Fang Bo al circuito WTT, competición en la que participará por Kazajistán, constituyendo un intento del país asiático de dar un salto competitivo en resultados de manera inminente (concretamente ya desde junio).
La decisión, según ha explicado el propio subcampeón mundial individual de 2015, llegó casi por casualidad tras una conversación que parecía anecdótica. Pero pese a tener ya consolidado un negocio de tenis de mesa, Bo ha priorizado volver a jugar, asumiendo el reto incluso por encima del aspecto económico.
Muy consciente de la dificultad tras cinco años fuera, el palista afronta el regreso como un proyecto a 2-3 años, con los objetivos de recuperar nivel, sumar puntos y competir. Incluso admite que podría encadenar varias derrotas al inicio, pero asegura estar preparado mentalmente para ello. Sobre las críticas por representar a Kazajistán, rechaza cualquier idea de “oponerse” a China y afirma que su enfoque está en mejorar, no en compararse con los actuales jugadores chinos.
Nacido en 1992, el mismo año que el alemán Patrick Franziska (número 17 del mundo actual), Fang Bo es más joven que otro germano Dimitrij Ovtcharov (nº24, con 37 años), el egipcio Omar Assar (nº32), el sueco Kristian Karlsson (nº33), o el checo Lubomir Jancarik (último del top-40 con 38 años), y aunque no se hace ilusiones, cree que puede llegar bastante arriba en breve.









